MASCARÓN DE PROA
Por un simple resbalón.
Se cayó al agua y empezó a encontrar cosas.
Primero, que podía respirar allá abajo entre las algas.
Segundo: La Cruz del Sur. Ella nunca olvidaba su brújula.
Se escondió tras un arco iris submarino de su invención para acechar horizontes azul-satinados y pececillos de oro.
Con unas brazadas emergió, otra vez el sol y las gaviotas.
Se quitó la corbata, se puso el sombrero y se sentó.
Arturo.
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